He aquí una Obra de Arte Audiovisual Joven en la que, con imágenes impactantes, y una interpretación pobre de diálogo pero llena de mensaje, tres adolescentes muestran una parte de esta sociedad en la que muchos no nos encontramos presentes y hacemos ojos sordos y oídos ciegos. Una de las actrices, Jeru Armayor, nueva amiga mía vía Facebook, me presentó este video, con el cual quedé anonadado. Espero que les guste, lo disfruten y comprendan su mensaje. Realmente es una pieza espectacular, digno para llamarse Obra de Arte Audiovisual Joven y ser la apertura de esta nueva sección de mi Blog. :)
Frases-Reflex
Usé los boxers de pañuelo
Estaba llorando y los levanté del suelo
y cuando me soplé la nariz
sentí con desagrado un olor a pis :S
Me siento muy maaaal
En mi espalda un gran peso cargo
solo siento mis lágrimas
y el olor de ese boxer transpirado amargo.
Lloriquear, lloriquear,
me provoca ese momento drástico
y sólo se me ocurre secar mis lágrimas
con el boxer de bordes elásticos.
¿Por qué te fuiste?
me clavaste una estaca,
esta soledad apesta
como en el boxer la ca... PUAJ!
A mí me duele,
nunca quise que te fueses
ahora seco mis lágrimas
y el boxer se humedece.
Estar acá sin ti
todo sabor es terriblemente insípido
y mi boxer se mojó
con dos tipos de líquidos.
Te fuiste y me dejaste
y me dolió demasiado
Porque este boxer no me lavaste
Porque está todo manchadoooooo!! X(
Mi forma de alegrarme en momentos emocionales difíciles. Qué bien ah? :)
En mis travesías de conocimientos, el día de hoy toqué el tema de la Constitución Nacional. Revisamos los artículos y el preámbulo. Y comenzamos a ver la estupefacta cantidad de artículos que no se llevaban a cabo el día de hoy. Sin ir tan lejos tampoco, el mismo preámbulo es como dice Enrique Pinti "al pedo, al pedo, al pedo...". En mi actitud como ciudadano en potencia, decidí hacerles un favor a los políticos de hoy en día y reformé o hice una propuesta de una reforma para el Preámbulo de la Constitución Argentina para estos años, basándome en los hechos que han sucedido desde que varios artículos se los ha excluido de la vigencia política en medio de la Democracia. Espero que les guste, y dice así:
Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por nuestra propia voluntad y desinteresada elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de hechos preexistentes, con el objetivo de constituir la unión nacional bajo nuestro partido político, hacer algo (si se puede) por la justicia, consolidar nuestra paz política y financiera a costa del interior, proveer la pobreza común, promover nuestro bienestar, y el malestar general y asegurarnos los beneficios de la libertad política (con nuestra permanencia en la misma), para nosotros, para nosotros, para nosotros y para los empresarios extranjeros que quieran comprar y apropiarse de tierras patagónicas, de la cuenca del Hiverá, del lago Nahuel Huapi y demás patrimonios nacionales y territorio argentino: invocando la protección de Dios, Alá, Buda y el Wall Street, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos, imponemos, demostramos y establecemos este Constitución para la Nación Argentina.
pd: NO estoy en contra de la Constitución Nacional, sólo quiero reflejar en una cierta comedia irónica la actividad política de la República Argentina. Gracias.
Me encuentro solo. Una soledad, una desprotección indescriptible. Vivo rodeado de seres invisibles que molestan a mi sombra bajo las luces de la calle.
La calle. Gran camino de asfalto en la que me tambaleo irrecuperado. Un camino que no veo esa luz al final que supuestamente lleva a "un lugar mejor". Sólo veo los faroles de los autos que vienen y pasan. A la velocidad reglamentearia, más lento, más rápido. Todas luces, pero ninguna oportunidad. Todas vienen, ninguna me lleva.
Esta tranquilidad me lastima, me hace sentir verdaderamente solo, con un frío en la nuca. Me eriza el pelo, me crespa la piel, me recorre la nuca nuevamente. No lo pude cortar ni aunque me ponga la capucha de mi campera transpirada.
Cuando resvala la casualidad, con un fondo de música en mi mente de Requiem de Mozart (revisar en mi playlist para una mejor ambientación), se aproxima mi transporte. En realidad, es de todos, pero para el motivo que lo voy a usar, es mío. Estaba lleno de almas apretadas en cuerpos de carne y hueso varados en una niebla de silencio. Me apretujé a ellos. El ruido de las ruedas, del motor, de la radio metropolitana, del silencio de palabras. Miradas que no son miradas, ojos sin utilidad, que están abiertos para no ver nada en particular y ariscos a la mirada de otro.
Todo el viaje sufrido por mi alma no fue nada comparado al frío de mi nuca. Me fijaba si me paralicé o si era un boludo que me conoce y no tiene otra forma de llamarme la atención que echarme las bacterias de su soplido como boludo que es. Igualmente, eché un vistazo y mas mar sin barcos, con neblina de silencio que cubría toda la costa con sus poblados que yo alcanzaba a abarcar con mi vista desde mi barca hundiéndose poco a poco. La fuerza que tuve que demostrar para superar la inercia del micro al frenar fue injustificada, pero llegué a salir de ese bodrio rodante.
Bajé, pero no me sentí bien. Caminé, pero seguí igual. Pensé en otras cosas, en las piedras de las veredas. Piedras que siempre veo, pero nunca recuerdo a ninguna en particular. Con los millares de veces que caminé podría decirme cual no pisar y con la memoria de millonésimas veces que transité por ahí me servirían de guías.
De ahí en más, desde que me bajo del micro comienzo mi rutina de escape. Me topo con mentes sin contacto visual, mi soledad es mi única compañera y mi cansancio provoca que aborte mi camino solitario de imágenes y figuras con algún sentido. Lo único verdaderamente rutinario que me provoca gritar, sufrir y llorar es ese frío en mi nuca. Frío más frío que el invierno, que un balde de hielo. El frío de la culpa.




